Si ya tenés un empleo y escuchás hablar de la nueva ley, es normal que te preguntes: «¿Me cambian las reglas del juego a mitad del partido?». Tras la media sanción en Diputados, el debate se centra en si estos cambios se aplican a los contratos viejos o solo a los nuevos.
Aquí te explicamos qué dice la ley y qué derechos tenés asegurados.
La postura del Gobierno es que la reforma sea para todos, sin importar cuándo entraste a trabajar. Según el Ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, el objetivo es que no existan «dos clases de trabajadores» conviviendo en una misma empresa.
Sin embargo, como trabajador, tenés una protección constitucional: El Principio de Irretroactividad. Esto significa que las leyes nuevas no pueden «volver el tiempo atrás» para quitarte derechos que ya están en tu patrimonio.
Este es el punto más sensible. Hay dos conceptos que tenés que conocer:
Juristas destacados como Julián de Diego advierten que no todo es automático. Los aspectos de tu contrato que ya están «consolidados» no deberían verse afectados. Si la nueva ley intenta recortar beneficios que son parte esencial de tu relación laboral actual, podrías estar ante una violación de tus derechos.

La transición entre leyes es el momento donde más errores (voluntarios o no) cometen los empleadores. Si notás cambios en tu recibo de sueldo o te proponen firmar «anexos» a tu contrato, asesorate.
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